Opinión: La insoportable levedad política, el PRI

El peor declive del PRI aún está por venir.
Se fue el primer mes del año y con él las aspiraciones de muchos seudo políticos en la entidad; sin duda, enero es un muy buen termómetro de lo que se avecina para los próximos comicios del domingo 2 de junio.
En días pasados se desató una pelea al interior del partido tricolor en Puebla, ya que en el estira y afloje de la designación de candidaturas, otra vez vimos cómo su todavía dirigente estatal Néstor Camarillo, sigue haciendo de las suyas. Nuevas acusaciones sobre un tema reiterado salieron a la luz: la presunta “venta de candidaturas” del año 2021. Los rumores acerca de que el diputado local, Jorge Estefan Chidiac, tiene un expediente integrado en contra de Camarillo Medina, no se hicieron esperar, apuntando a una desavenencia entre ambos políticos.
Y nos preguntamos, ¿por qué se murió el amor? La explicación es que el dirigente priista haya dejado fuera de la formula del Senado de la República a su compañero de curul, el cual se ha encargado de poner en marcha toda su maquinaria, para desafianzar la mucha o poca fuerza con la que aún cuenta el priista Camarillo, aludiendo a que este último fue muy tibio en las negociaciones de la alianza Fuerza y Corazón por México, cediéndole espacios de candidaturas muy importantes al partido Acción Nacional.
Sin duda alguna, Jorge Estefan Chidiac ha dado mucho de que hablar en estos últimos días y seguramente sólo es el inicio, ya que desde su posible nominación por el distrito 14, para representar en San Lázaro a la cabecera municipal de Izúcar de Matamoros, hasta su posible integración como secretario de Educación o de Finanzas en el gabinete del gobernador Sergio Salomón, estoy seguro que nos seguirá dando sorpresas. Él legislador experto en finanzas no está solo, con el viene todo un grupo, entre ellos varios presidentes municipales que lo apoyan, sin mencionar su amistad con ciertos mandos que ya están alineados a la campaña de Alejandro Armenta y de Pepe Chedraui.
La ruptura de Jorge Estefan con Néstor Camarillo deja en una terrible posición a este último, a quien su compadre, Alito Moreno, ya no podrá proteger por mucho más, dejándolo con poco margen de maniobra y una posición comprometida de mal cálculo político. Además, actualmente no está en gracia del candidato a gobernador por su alianza, Eduardo Rivera Pérez.
Se les está cayendo la coalición en Puebla y seguramente los candidatos no están felices con lo que sucede hacia adentro del tricolor. En entrevistas, Rivera Pérez, Riestra y Alcalá Ruiz se deslindan de los diferentes escándalos que le atañen al líder priista, sin mencionar de varias fugas que siguen suscitándose en el equipo del candidato a gobernador y, de paso, del candidato a presidente municipal de Puebla, cuyas estrategias de comunicación no han sido las más adecuadas.
Es un buen momento para que otros personajes del tricolor retomen su liderazgo y fuerza ante el grupo de Néstor Camarillo, que a lo largo de su mandato, lejos de sumar, se ha hecho de más grupos enemigos, e incluso se podría asegurar que de las pocas posiciones de candidaturas que se les dará a priistas, Camarillo tampoco cuenta con la lealtad de todas ellas.
A este servidor le encantaría ver un giro de timón de la actual secretaria general del ayuntamiento Lucero Saldaña, o de la diputada federal Blanca Alcalá, con la ya también posicionada Karina Romero como secretaria de Igualdad Sustantiva del ayuntamiento capitalino, ver lo que opinan Enrique Doger, Melquiades Morales, Guillermo Pacheco Pulido y otros actores.
Pero, seguramente, en estos personajes ya sólo vive el recuerdo de lo que fueron los partidos políticos con una militancia real y leal, porque en estos tiempos esos pilares institucionales de las diferentes fuerzas políticas prefieren alejarse y buscar la lealtad de ciertos grupos, que una falsa y casi inexistente lealtad a su partido.



