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Opinión: La educación, la gran deuda nacional

¿Por qué la educación de calidad es el sueño más lejano al que podemos aspirar como mexicanos?

La educación fue, es y será, por lo menos en los próximos años, un objetivo aspiracionista en nuestro país. Prueba de ello es la intervención constante en el contenido de los libros de texto, que ha causado tanta polémica en los últimos días. Es por lo que lo celebro, porque pocas veces se puede estar hablando de la educación a nivel nacional para realizar cambios sustanciales en la educación del país. Pero a la vez es preocupante la discusión mediática que se soltó en las últimas semanas. Aquí les va un poco de contexto.

La educación básica en México ha sido una prioridad desde hace muchos años. El presidente López Obrador ha afirmado que se producen 115 millones de libros de texto gratuitos en México para preescolar, primaria y secundaria. El Gobierno de México ha garantizado la distribución gratuita de libros de texto para la educación básica para el año escolar. Desde 1960, los libros de texto gratuitos son el material educativo que guía la educación obligatoria en México.

Los primeros libros de texto en México se distribuyeron en 1960, en un pueblo de San Luis Potosí, y se entregaron a 11 mil estudiantes. La creación del libro de texto gratuito en México en 1959 tuvo un gran impacto en la industria editorial de la época. El catálogo histórico de libros de texto gratuitos de 1960 a 2020 está disponible en la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (CONALITEG). Además de los libros de texto, se han publicado otros materiales importantes, como los libros de historia educativos escritos por Justo Sierra o la Guía Metodológica para la Enseñanza de la Historia, escrita por un pedagogo suizo que vive en México.

El contenido de los libros de texto ha cambiado a lo largo del tiempo y de los sexenios. Cada gobierno aporta diferentes matices a la educación de nuestro país. Los nuevos libros de texto gratuitos del Gobierno de México han generado críticas y confrontaciones entre el partido gobernante y la oposición. Los grados de primaria y secundaria se transformarán, así como las asignaturas tal como las conocemos. La Secretaría de Educación Pública (SEP) defiende los nuevos contenidos escolares y argumenta que se debe detener la privatización del libro de texto. Los nuevos libros de texto gratuitos para los niveles básicos de educación tienen algunas modificaciones en su contenido que resaltan la solidaridad, el amor por la patria y el respeto.

Ahora, si me preguntan a mí, les diría que la crítica a los nuevos libros ha sido muy severa como consecuencia del secretismo con el cual han manejado el tema. También veamos una de las ventajas: la educación debería ser un tema nacional todo el tiempo y deberíamos como sociedad ser críticos siempre sobre los contenidos que la Secretaría de Educación imparte a nuestros hijos, y no solo ser críticos cuando existe una controversia entre el gobierno y la oposición.

Uno de los actores sociales que ha sido crítico al respecto es la asociación de padres de familia, que se ha pronunciado totalmente en contra de los nuevos contenidos de los libros, promoviendo un amparo por falta de transparencia de información respecto al proceso de elaboración de contenidos. Esto es para intentar frenar el reparto de dichos libros en las aulas, derivado del deficiente proceso que llevaron para la conformación de los contenidos de los libros. Pero entendamos que esta organización está estrechamente relacionada con el Frente Nacional por la Familia, quienes son tendentes apegados al conservadurismo en nuestro país y que suelen ser subjetivos en su actuar contra las acciones del gobierno actual. A lo cual necesitamos ser objetivos e inmiscuirnos como sociedad imparcial para poder hacer una crítica con mayor credibilidad.

Columnistas nacionales, diferentes periodistas y actores políticos de la oposición se han dedicado a desprestigiar los nuevos libros de texto gratuitos sin poder analizar el contenido en totalidad, ya que las críticas han sido solamente sobre el poco contenido que se había filtrado. Por lo cual no podríamos dar un posicionamiento a favor o en contra, ni criticar ni defender un contenido que aún estaba en revisión.

Lo que sí me parece indefendible es el mal manejo de comunicación que ha habido desde la Secretaría de Educación Pública y desde la Presidencia de la República para manejar dicho tema. Tuvieron que existir filtraciones del contenido en respuesta a la nula transparencia de información respecto al contenido de los libros, al plan de estudios que no transparentaron en su debido tiempo, las múltiples faltas de ortografía que no deberían tener los libros y al mismo proceso de revisión de contenidos de los libros de texto.

Otro aspecto sumamente grave que debe ser de observancia permanente en una política pública, es las consecuencias que puede generar una política mal encauzada en la sociedad. Me refiero a que, derivado de las acciones de esta iniciativa, podríamos ver el inicio de una segmentación en la educación del país. Esto por no tener una legitimidad en el proceso de creación de los contenidos. Por ejemplo, muchas de las escuelas particulares no están de acuerdo en que sus alumnos aprendan con los nuevos libros, haciendo así que ellos busquen sus propios contenidos para cubrir el plan de estudios de la SEP, generando un rezago con las escuelas públicas y estando sujetos a que los contenidos que utilicen estén mucho menos revisados que el contenido aprobado por la Secretaría de Educación Pública (SEP). Y claro, todo esto sin mencionar que no tendremos un parámetro para saber si el conocimiento de los nuevos libros estará mejorando el aprendizaje o empeorándolo debido a que este gobierno eliminó las pruebas PISA en México y recordemos que lo que no se puede medir, no se puede mejorar.

La Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (CONALITEG), en conjunto con el área de materiales de la SEP, son los encargados de llevar el proceso de creación de contenidos, licitación de imprenta y repartición de los libros de texto que se utilizan en las escuelas públicas y muchas privadas de todo el país. Y están obligados a apegarse a la Ley Federal de Educación, la cual en su artículo 23, nos habla del proceso a seguir para la elaboración de dicho contenido de los libros. Es por lo mismo que muchos otros entes podrían empezar a ampararse en contra del procedimiento de elaboración de contenido de los libros. Ejemplo

de ello son las entidades federativas, las cuales tienen que estar inmiscuidas en el análisis de contenido y no solo en si se aprueba o no la repartición de dichos libros.

«… la Secretaría considerará la opinión de los gobiernos de los Estados, de la Ciudad de México y de diversos actores sociales involucrados en la educación, así como el contenido de los proyectos y programas educativos que contemplen las realidades y contextos, regionales y locales. De igual forma, tomará en cuenta aquello que, en su caso, formule la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación.»

– Art. 23 de la Ley Federal de Educación.

Habrá que preguntarle a la Secretaría de Educación Pública y a Marx Arriaga, director de Materiales de la SEP, cómo fue la selección de los «expertos» que supieron del contenido de los nuevos libros. Varios de esos «expertos» han sido criticados por ser obradoristas y por aportar contenidos contenciosos de adoctrinamiento político apegado a la cuarta transformación. Esto, sumado a la falta de consensos, seguirá abriendo la brecha de desigualdad en nuestro país.

Algunos de los procesos en diferentes partes del mundo invitan a la revisión y corrección, donde se realiza una revisión exhaustiva del texto para asegurar la exactitud de los contenidos, la coherencia, la ortografía y la gramática. Esto implica la participación de especialistas, editores y correctores de estilo. Seguido de eso, la evaluación y retroalimentación: Antes de su publicación final, los libros de texto pasan por una fase de evaluación en la que participan expertos, docentes y otros profesionales de la educación. Sus comentarios y sugerencias ayudan a mejorar el contenido y la calidad del libro.

Una vez que el proceso de redacción y revisión ha concluido, los libros de texto están listos para ser publicados y distribuidos a las escuelas y estudiantes correspondientes. Y precisamente, ese es el espíritu de la Ley General de Educación y debería ser el proceso a seguir para la elaboración de dichos libros de texto. Pero no hay gobiernos perfectos, ni acciones que sean solamente perjudiciales. La realidad es que el tema de los libros de texto era un tema que se tenía que trabajar, ya que varios de los contenidos estaban obsoletos y transmitían una realidad social que ya no va acorde a las generaciones actuales, que cada vez se transforman más rápidamente.

A pesar de su importancia en la educación mexicana moderna, el contenido de los libros de texto ha sido y seguirá siendo objeto de controversia en México. Algunos críticos argumentan que los libros de texto no siempre reflejan la diversidad cultural de México y pueden perpetuar estereotipos. Además, ha habido controversia sobre la precisión y la objetividad del contenido de los libros de texto. Por ejemplo, los nuevos libros de texto para la educación básica en México se presentan en función de los nuevos planes y programas de estudio de 2022, lo cual conlleva a un sesgo en la actualización de contenido. Es por eso, que ha habido preocupación por el contenido de algunos de estos libros.

En conclusión, los libros de texto han jugado un papel importante en el sistema educativo de México. Desde los inicios de la educación en México, los libros de texto han sido una herramienta fundamental para que los estudiantes aprendan y adquieran conocimientos. Con

el tiempo, el contenido de los libros de texto ha evolucionado para reflejar los cambios en la sociedad y la educación. Hoy en día, los libros de texto siguen siendo una parte crucial del sistema educativo en México.

A pesar de algunas controversias en torno al contenido de los libros de texto, siguen siendo una herramienta esencial para los estudiantes en México y su contenido seguirá siendo un tema importante de debate y discusión.

Arthur Alexis Guyot Carrillo.

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